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La iluminación centrada en el ser humano

En un futuro próximo, la temperatura de color y la iluminancia de la luminaria LED u OLED regulable en red y regulable se controlarán de forma manual o autónoma para la iluminación centrada en el ser humano. La decisión del nivel de atenuación y temperatura de color es esencial para la iluminación centrada en el ser humano en los diversos entornos. Antes de predecir y decidir el nivel, la temperatura de color y la luz ambiental en los distintos entornos de oficina deben medirse durante períodos específicos para comprender el entorno de iluminación alrededor de los humanos.

     Este trabajo propone la medición del estado del arte basada en IoT (Internet of Things) incluyendo la computación en la nube. La temperatura del color y la luz o iluminancia ambiental se detectan, se transfieren al servidor en la nube, se recopilan como big data y se analizan en la computación en la nube con Python. El resultado proporciona la correlación de la temperatura del color y la iluminancia entre la iluminación del lugar de trabajo de la oficina alrededor de humanos y la luz del día alrededor de la ventana con el análisis de macro datos.

     La actividad metabólica, hormonal y de conducta de nuestro organismo sigue un ritmo diario llamado ritmo circadiano (o ciclo circadiano) y la luz tiene mucho que ver en él.

     Somos seres rítmicos. Todas nuestras funciones biológicas –desde el patrón del sueño hasta la secreción de hormonas, la regeneración de células o la actividad cerebral– varían de acuerdo con cambios ambientales. Estos cambios se producen en intervalos regulares cercanos a las 24 horas. Por eso llamamos ritmo circadiano (del latín circa dies, cercano a un día) al timing diario que sigue nuestro reloj biológico.

     La luz del Sol y la utilización de luz artificial definen funciones fisiológicas del cuerpo humano. El cuerpo interpreta la luz de acuerdo a su temperatura de color, que en la luz del Sol varía a lo largo del día. En el exterior la mayor parte de luz natural contiene azul, lo que para el cuerpo significa que es de día. Las luces azules actuales, presentes en luminarias y en dispositivos móviles, hacen que el organismo tenga la misma sensación de mantenerse despierto, aunque sea de noche.

     Esto es un claro ejemplo de cómo el organismo puede confundirse, no diferenciar el día de la noche, desorientarse y el difícil acoplamiento al sueño, lo que puede derivar en estrés o hábitos como alcoholismo, tabaquismo, adicción a la cafeína, además de la alteración de algunas funciones fisiológicas y la aparición de enfermedades del sueño, obesidad, diabetes, depresión, trastorno bipolar y afectivo estacional, entre otros

Ing. Fuad Georges Farah Piñón

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